una máquina del tiempo, una puta máquina brillante del tiempo, llena de algoritmos, o lo que sea necesario para que funcione, y así volver, una y otra vez, a todos esos momentos en los que uno se fractura, y uno queda jodido, y, entonces de por vida uno se vuelve triste y nervioso e incongruente, y comienzan a faltar la disciplina, y la constancia, y el amor propio y la dignidad, con lo importante que es la dignidad, y a cambio llegan la melancolía y el miedo y la excitación nerviosa y la desconfianza.
Voy a construir una puta máquina del tiempo para volver a ese momento en el que Kire decía cosas terribles y dulces y cálidas, y yo lo escuchaba como a través de un desierto, y entonces ya no voy a quedarme imperturbable y lejana, porque todos se han creído el cuento de que así soy, y, con mi confianza recuperada, seré capaz de domeñar una que otra bestia y algunos lenguajes elementales.
Voy a volver también a combatir monstruos, porque esta noche, a diferencia de las otras, alguien, un bendito, puede quedarse hasta que pase el horror y vivir de mi ternura; por fin una cosa con ojos puede nutrirse de mi ternura esta noche, y, sin embargo, yo le diré que no, porque esta noche tengo el deber sagrado de construir una máquina del tiempo para regresar a combatir monstruos y, como todos sabemos, más allá de las complicidades, combatir monstruos constituye una lucha individual.
Mi máquina del tiempo será perfecta, tanto así que me reiré alegremente, jajajaja, pero mira cómo me río y qué alegría que me da, de todos esos que postulan la contingencia, o de los que se llenan la boca hedionda con declaraciones de no arrepentimiento, como si todo hubiese sido inmejorable y estuvieran absueltos de la culpa y la vergüenza.
Pero si ya que estoy mirando los milagros que mi máquina del tiempo obra, pero si ya que estoy mirando que casi dejo de ser yo, y qué pinche felicidad que experimento, qué alegría tan más grande que me da dejar de estar jodida gracias a mi ingenio, pero mira cómo me río y cuánta alegría que me da.
domingo 3 de enero de 2010
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7 malabares:
¿"la existencia de la contingencia"?
Ya enloqueciste al fin...
Sí, era sólo "la contingencia". Ya lo corregí. Gracias.
Con respecto a lo otro, también, hace mucho, pero creo que hasta ahora comienza a ser notorio.
te imaginas una máquina del tiempo en un carro lujoso y de colección?...
jejejejeje Dr. Emmett L. Brown mamó...
No sé a causa de qué absurda asociación, yo me la imaginé en una cabina telefónica de esas viejitas o en una de regadera aislada y lujosa, de las que te cuestan un huevo.
Supongo que la hipótesis de la regadera es inviable, porque, si yo tuviera una regadera de'sas, sería momentánemente muy feliz, y entonces ya no habría necesidad de viajar a matar monstruos u.u.
Quería reírme mas no puedo, no puedo con tu astucia. Cómo evades los elementos, o quiero decir: los sentimientos están muy por debajo de ti. Oh! yo soy esos sentimientos. Ves? no puedo.
¡Tan fácil y tan bonito que es reírse, hombre! Aunque, bueno, hay que reconocer que la risa no es lo mismo que la luz. Pero ríete. De lo que sea, que casi siempre el efecto de la risa es el mismo.
¿Qué elementos evado? ¿Cuáles sentimientos "están por debajo de mí"? Eso sí que no supe cómo interpretarlo.
Saludos.
Ve, que en tu persona ya no hay cabida para un aleteo fortuito; ya no te permites caminar con las manos y deslizarte entre avalanchas o tsunamis. Hoy eres más firme y más segura que nunca; ya no te revuelcas en dársenas. Y yo me asomo al espejo y me río de mi y de ti.
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