viernes 17 de septiembre de 2010

Silenciosa, oscura, imperturbable, yo le miré por siglos a los ojos arcanos, hasta que, al final, descubrí que ahí no existía tatuado nada que pudiera, ni remotamente, parecerse a mi corazón.

11 malabares:

Anónimo dijo...

Ya se me olvido. No es cierto.

Anónimo dijo...

Está bien, te soñé: la primera vez hablando al micrófono sin albur; la segunda, llegaste en un ford fiesta rojo de modelo reciente; la tercera y última, tenías los ojos verdes y obviamente la particularidad de volar. Besos, muchos besos.

Xoyoco Luperca dijo...

R?

Anónimo dijo...

El índice en la punta de nariz. Gracias.

Anónimo dijo...

Si

Anónimo dijo...

Si pues

Anónimo dijo...

Así pues, no creo correcto supeditar el curso de vida a un solo deseo; mas ¿por qué no hacer mías las fragancias y absorver todas las acuosidades de miradas y sonrisas, labios escurridos, y todas esas pulpas que me erectan?

Anónimo dijo...

Debí ser un rayo...

Anónimo dijo...

debí ser rayo
debí ser ayo
de bisera yo

Samuecchi Vórpico dijo...

"Mira en mis ojos y me encontarás, mira en mi corazón y te encontarás a ti"

Algo así rezaba la frase de Kenshin. No la tengo tan fresca, hace rato que no veo a Javo.



Le mando un abrazo desde las embalsamadas tierras del bajío.

Anónimo dijo...

Ya puedes escribir. Ayer me percaté de que aún conservo frescura pero hoy me quedo claro de que no. Te mandaría un beso en la mejilla pero ya no. Así que no escribas por el momento.